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miércoles, 5 de septiembre de 2012
POR SI LAURA MINTEGI Y EH.BILDU QUISIERAN TENERLO EN CUENTA.
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jueves, 16 de diciembre de 2010
AGIRRE LEHENDAKARIARI OMENALDIA

Agirre Lehendakariaren omenez, Gipuzkoako Foru Aldundiaren jargi-aretoan, abenduaren 17an, goizeko 11:30etan, Omenezko ekitaldian, CIUko eurodiputatua den Ramón Tremosa jaunak hartuko du parte.
Ekitaldiaren xehetasunak:
-Omenaldia
-Agirre Lehendakaria sariaren aurkezpena.
-Ramón Tremosa CIUko eurodiputatuaren hitzaldia:
“Politika, baloreak eta gizartea: begirada bat Catalunyatik”.
El Homenaje a la figura del Lehendakari Agirre se celebrará el próximo 17 de diciembre a las 11:30 horas en el salón del Trono de la Diputación Foral de Gipuzkoa.
En el mismo intervendrá el eurodiputado de CIU Ramón Tremosa.
Guión del acto
-Acto de homenaje
-Presentación del premio Lehendakari Agirre
-Conferencia del eurodiputado de CIU Ramón
Tremosa:
“Política, valores y sociedad: una mirada desdeCatalunya”.
miércoles, 6 de octubre de 2010
viernes, 2 de julio de 2010
Entre la libertad y el cambio. Un Lehendakari llamado José Antonio Agirre (2)

ENTRE LA LIBERTAD Y EL CAMBIO
Un Lehendakari llamado José Antonio Agirre (2)
JOSÉ Antonio Agirre es un político entero, que confrontará la Constitución española con la soberanía de Euskadi y razonará a favor de ésta, como hemos observado en la primera parte de este artículo. Argumentará una y otra vez cuál es la raíz del conflicto vasco y será taxativo en cuanto a su resolución definitiva ante quienes niegan u ocultan el problema: tras la abolición del orden jurídico donde descansaba la soberanía vasca, el conflicto cesaría únicamente con el cumplimiento de los derechos del pueblo.
Agirre expondrá de modo actual los principios y fundamentos de la causa nacional vasca, entre los cuales destacan el fomento del euskera, el rechazo al uso de la violencia y la necesidad de unión de los vascos. El primer lehendakari considera fundamental el "desarrollo práctico y decidido de nuestras características nacionales, y entre ellas, en primer lugar, la de nuestra lengua, el euskera. Que nadie digno de este nombre (vasco) y que desconozca nuestro idioma deje de aprenderlo". La paz es también un pilar básico de su actitud y acción política, que defiende en el mensaje de Navidad de 1939, tras el desgarro de la guerra: "A pesar de lo sufrido, a pesar de las injusticias con nosotros cometidas… jamás podremos construir nuestro pueblo sobre la base de la violencia y el odio". En este mismo mensaje navideño el lehendakari invoca la unión de todos los vascos, llamada que volverá a realizar 30 años después, en lo que constituye la despedida a su pueblo en el último mensaje de Nochebuena: "Los pueblos se conocen en la adversidad y sólo existe una respuesta a nuestro infortunio momentáneo: la unión férrea de todos los vascos. ¿Existe una fórmula mejor para proseguir nuestra lucha?"
Jose Antonio Agirre nunca dejó de mirar a su pueblo, y lo hizo con una visión abierta y atenta al mundo. Dueño de una gran cultura, aquel líder nacionalista vasco participó en la génesis de Europa tras la segunda guerra mundial. Corría el año 1949 cuando planteó el Problema de las Nacionalidades con motivo de la asamblea de la Federación Europea. Advirtió de los conflictos nacionales con riesgo de derivar en violencia en lugares como el Báltico, los Balcanes y la Península Ibérica para los que reclamó a Europa una solución. Se había promulgado la Carta de los Derechos Humanos, donde se recogía el derecho de los pueblos a darse libremente la forma de gobierno que desearan. Pero a la aguda mirada del lehendakari no le pasó desapercibida la laguna jurídica en relación a los pueblos sin estado. Formuló siete principios donde se proclamaba una norma jurídica general del derecho a la libertad política de todos los pueblos que tuvieran la voluntad y capacidad política suficiente, fuera cual fuera la fórmula decidida, incluso la de llegar a constituirse en Estado; asimismo, la Organización de la Federación Europea garantizaría la paz de todas las partes mientras tomara cuerpo el nuevo estatus jurídico-político. Sólo sobre la realización de estas bases se podría edificar una paz sólida en Europa, sostenía Agirre.
En la construcción de una Europa unida, junto a los derechos de los pueblos se jugaba el poder decidir las políticas económicas y de progreso social. El lehendakari era muy consciente de ello. En 1959, en el contexto del incipiente Mercado Común Europeo, Agirre acusaba duramente al régimen franquista por la "bancarrota" y el "aislamiento" de España, con una Euskadi sin libertad para responder por sí misma. Denunciaba con severidad a la dictadura porque reaccionaba con "tardías y apresuradas rectificaciones impuestas por una desesperante situación económica y dictadas desde el extranjero" a instancias del Fondo Monetario y de la Organización Económica Europea, que "obligaron a España a aceptar todas las condiciones para restaurar la estabilidad financiera en el país".
En definitiva, Agirre veía a Euskadi y al nacionalismo vasco "entre la libertad y la revolución". En el horizonte de aquel lehendakari y del PNV se vislumbra siempre la libertad del Pueblo Vasco, torpedeada desde la derecha y la izquierda: "Hemos luchado entre la libertad que queremos alcanzar como nuestra y la revolución que, entorpeciendo su logro, era ajena a nosotros", escribió. Casi un siglo después, hoy luchamos entre la libertad y el "cambio democrático". Una libertad que es la meta del derecho a decidir, la vía obstruida esta vez por el "cambio democrático" de PSE-PSOE y PP, ajeno al pueblo vasco, y obstaculizada también por la violencia revolucionaria de ETA.
Pues bien, es hora ya de que ETA escuche al pueblo, deje de sembrar sufrimiento y silencie las armas para siempre. Es tiempo de construir nuestro pueblo sobre el respeto de todos los derechos humanos y de hacer frente a quienes digan no a esos derechos fundamentales, los individuales y los colectivos. Nos ha llegado la hora de unir nuestras fuerzas a favor de Euskadi y dar la palabra decisoria al pueblo.
Mientras hoy se buscan líderes políticos en una cultura dominada por los medios de comunicación, la imagen y el mercado, hacemos memoria del lehendakari José Antonio Agirre y de aquellos cuyo compromiso, entrega y obra merecen ser reactivados como seña de identidad de lo vasco moderna y de futuro, de un liderazgo político con personalidad propia y a la vez universal. En los despiadados y crueles años de la guerra y la dictadura, humanizaron la política ejerciendo el respeto a la democracia y a la dignidad humana, dando aliento a un pueblo crucificado, defendiendo la verdad silenciada y oprimida. Fue su motor una reivindicación justa que hoy, en el siglo XXI, hacemos nuestra cada vez que alzamos la voz para decir: "Gora Euskadi askatuta!".
ENTRE LA LIBERTAD Y EL CAMBIO Un Lehendakari llamado José Antonio Agirre (1)

ENTRE LA LIBERTAD Y EL CAMBIO
Un Lehendakari llamado José Antonio Agirre (1)
En estos tiempos en que se divulgan estudios y opiniones sobre la crisis de la política, queremos trasladar por medio de estas líneas algunos trazos significativos de un hombre de nuestra tierra: Jose Antonio Agirre, primer lehendakari de Euskadi. Queremos ver cómo nos puede iluminar hoy su hacer político, cuando el liderazgo político está altamente cuestionado. A Agirre le tocó agarrar el timón de Euskadi en una hora terrible que, no obstante, no impidió que levantara su gobierno sobre unas bases políticas sólidas y contundentes. "El Gobierno Vasco salvaguardará las características nacionales del pueblo vasco, prestando al fomento de las mismas, toda la consideración y protección a que le obliga el reconocimiento de la personalidad vasca, de la que es exponente y garantía este Gobierno". Este compromiso constituye el nervio político del primer Gobierno Vasco que echó a andar el 7 de octubre de 1936. Bajo el Árbol de Gernika suscribieron el acuerdo de gobierno el lehendakari Jose Antonio Agirre y todos los miembros de su gabinete: cuatro pertenecían al PNV, tres al PSOE, uno a Izquierda Republicana, uno al Partido Comunista de España, uno a ANV y uno a Unión Republicana. Era un gobierno de concentración para un país en guerra desde pocos meses atrás. En el cincuentenario de su muerte, el lehendakari Agirre es objeto de análisis varios. Algunos lo retratan como ejemplo del acuerdo entre diferentes y de la transversalidad. No se puede obviar, sin embargo, el núcleo que inspiró en todo momento su andadura política: el reconocimiento del pueblo vasco como nación y la defensa de sus derechos así como la de los ciudadanos vascos. Fue la columna vertebral de su política, tanto como jeltzale como lehendakari. Agirre no era dado al cambio de principios, mucho menos a negarlos; al contrario, mantenía firmes los criterios fundamentales: convencido de que Euskadi tenía derecho a decidir sobre sí misma, consumió sus energías en la lucha por su logro. Pagó un alto precio por ello. Vivió más de una ruptura, entre ellas la sucedida en el propio Gobierno vasco con la marcha del consejero del PSOE Santiago Aznar, obligado por el Partido Socialista a dimitir a causa de la sintonía del responsable de industria con el lehendakari. José Antonio Agirre y Lekube vive ya desde muy joven la pasión por su pueblo a través de su militancia en EAJ-PNV. Siendo alcalde de Getxo, nada más proclamarse la II República, lidera el 17 de abril de 1931 la Marcha de los alcaldes vizcaínos para reunirse en la Asamblea de Municipios vascos bajo el roble de Gernika. Sin embargo la Asamblea no se celebró. Lo impidió el gobierno provisional de la República española, que envió a la guardia civil y a soldados de infantería a cerrar todas las entradas de Gernika. Los alcaldes no llegaron hasta la Casa de Juntas, pero todos firmaron el manifiesto al pueblo vasco en el que se proclamó por vez primera el derecho de autodeterminación. Agirre es un hombre con un profundo sentido de la justicia. Enraizado en un cristianismo solidario con el débil y oprimido, persona o colectividad, defiende con vehemencia el derecho del pueblo vasco a gobernarse a sí mismo. Es un hombre de fe y, como tal, un político con una larga perspectiva y honda esperanza que no cede al desaliento por la causa de la libertad de Euskadi. Lo vemos ya en 1931 en la lucha por el primer Estatuto. Un texto que finalmente será refrendado por el 84% de la población llamada a votar. Era el año 1933, pero habrían de transcurrir tres años hasta que el Congreso de los Diputados aprobara el autogobierno vasco el 1 de octubre de 1936, ya en plena guerra civil. En esos seis años Agirre es testigo de los duros golpes contra el cumplimiento de la voluntad de su pueblo. Su denuncia no deja lugar a dudas: "Ciertamente, es curioso observar la coincidencia que entre las fuerzas de izquierda y derecha monárquicas españolistas de nuestro pueblo, se produce cuando el pueblo vasco se levanta por su libertad. Entonces las coincidencias negativas son lícitas, fluyen naturalmente. Toda clase de pactos destructivos son justificables.". Sus escritos, ya en el exilio, ponen negro sobre blanco: "Parece mentira que haya aún entre los socialistas que vivían en Euzkadi quienes inconscientemente deseen presentar y suceder a la Liga Monárquica cuyo papel no fue sino ése, seguir a Madrid en todo y poner freno a cuantas iniciativas significaban un átomo de libertad para el país. ¡Pobre pueblo nuestro si en sus manos cayeran sus destinos!". El lehendakari Agirre no vacila sobre la raíz del conflicto vasco. Señala una fecha: el 25 de octubre de 1839. Aquel día, recuerda, las Cortes españolas acordaron prácticamente la supresión de los Fueros vascos al aprobarlos «sin perjuicio de la unidad constitucional de la Monarquía», para añadir que el nacionalismo vasco y con él Euskadi no podía aprobar ni dar su aquiescencia a ninguna Constitución española porque pugnaba con el estado de derecho anterior a 1839, base jurídica del reclamo de de la soberanía vasca. Concluye rotundo: "mientras esta demanda de soberanía no sea satisfecha no cesará la protesta". José Antonio Agirre debatirá infinidad de veces sobre estas cuestiones en el Congreso de los Diputados, siempre abierto y dispuesto al diálogo, mas nunca cejará en su defensa cerrada del derecho de Euskadi a ser un pueblo libre y dueño de decidir su futuro y denunciará incansable la negación de tal derecho. También en el ámbito internacional, del que hablaremos en la segunda parte de este artículo.
Eider Mendoza, Bakartxo Tejeria, Maria Eugenia Arrizabalaga, Maribel Vaquero, Garbiñe Mendizabal, Ane Urkiola parlamentarias de EAJ-PNV
miércoles, 7 de abril de 2010
JOSE aNTONIO AGIRRE LEHENDAKARIAri Omenaldia Donibane Lohizunen
AGIRREri Omenaldia Donibane Lohizunen
Apirilak 11, Igandea
12:00 Lehendakariaren Bustoaren aurrean Ekitaldia
Aurreskua, Hitzaldia…
Jose Antonio Agirre Lehendakariaren panteoia bisitatu ahal izateko , hilerria irekita egongo da goizeko 09:30tatik arratsaldeko 19:00tara
DONOSTIATIK ANTOLATU DUTE AUTOBUSA (Bazkaltzerako ordurako 14:00' itzuliko da)
8:55' Altza (Modas Zugasti Kutxaren ondoan) 9:00' Gros (Gran Via Maturana
Argazkiak) 9:05' Erdia (Hernani 15 Alderdi Eder) 9:10' Amara (Sancho el Sabio,
Astoria) 9:15' Antigua (Anbulategia)
Izen emateko deitu 943218256 edota 628948507
domingo, 21 de marzo de 2010
La deuda con el lehendakari Aguirre
El mes de agosto de 2008 fui expresamente a Catalunya para, con discreción, junto con mi mujer, Begoña, y unos amigos vascos y catalanes, rehacer el camino que los primeros días de febrero de 1939 hiciera el lehendakari Aguirre acompañando al president Companys en su marcha al exilio. Es la ruta entre el mas Perxes de la localidad de Agullana, en el Alt Empordà, y Les Illes, primera localidad de la Catalunya nord, en el Estado francés.Camino duro, auténtico calvario, que president y lehendakari hicieron solos y a pie, plantados por el presidente de la República, sr. Azaña, y por el premier español, sr. Negrín, que habiendo concertado previamente con ellos día y hora para realizar el camino juntos, llegado el momento, no aparecieron. Después, supieron por el presidente del Congreso de Diputados, al que su coche había dejado tirado en el camino, que los que debían haber sido compañeros de viaje habían adelantado su partida, por supuesto sin informar, y que para la hora de la cita, ambos, Azaña y Negrín, se encontraban "a salvo en la otra parte".
No fue éste, sin embargo, el único imprevisto que le ocurrió aquel 5 de febrero de 1939 al lehendakari Aguirre. Tenía leído que cuando president y lehendakari llegaron a la "otra parte", pararon para hacer el hamaiketako en una fonda, Les Trabucaires, que está situada en el corazón del pequeño pueblo de Les Illes. Y también había leído que no teniendo francos, dejaron sin pagar el "pintxo de tortilla" que habían comido; cosa que me extrañaba, pues el lehendakari, que cumplía así con su promesa a Companys, había venido de París a Catalunya expresamente para acompañarle en su salida al exilio. Y allí fui yo, para quitar aquella deuda; en la casa, una señora, que conocía los hechos, me aclaró muy amablemente que no había tal, que el propio lehendakari Aguirre había pagado aquel hamaiketako. Aquella deuda no existía. Por el contrario, nosotros, este País, estamos todavía en deuda con el lehendakari Aguirre y, a través de él, con los hombres y mujeres de aquella generación.
El lehendakari José Antonio Aguirre Lekube es una persona que por méritos propios tiene un lugar en la historia de nuestro país. Y lo tiene no sólo por sus méritos políticos, sino por haber tenido la enorme responsabilidad de ser el primer lehendakari de Euskadi y por desempeñar esta labor en tiempos difíciles de guerra y exilio. Tiene un lugar en nuestra memoria por su talante abierto, flexible, humano y social.
El lehendakari Aguirre fue un hombre entero, que reunió en su persona múltiples facetas, la de un hombre profundamente humanista, la de un gran político y la un europeísta, entre otras. Hombre afable y optimista, desde joven destacó como estadista y por su defensa de la causa vasca, desde una visión progresista sobre la presencia de Euskadi en Europa y en el mundo.
La trayectoria política de José Antonio Aguirre fue muy amplia. Alcalde de Getxo, parlamentario en la República, negoció el Estatuto de Euskadi y el 7 de octubre de 1936 fue nombrado lehendakari y constituyó el primer Gobierno Vasco. Líder en la guerra y el exilio, conoció años especialmente difíciles para la libertad, en los que siempre trabajó en favor de la democracia, a favor de Euskadi y de sus libertades. El lehendakari Aguirre falleció en el exilio de París, siendo enterrado en tierra vasca, en San Juan de Luz.
Persona de gran humanidad, fue un político abierto, predispuesto al diálogo, con un gran sentido cívico que conservó y desarrolló, a pesar del periodo convulso que le toco vivir, en Euskadi y en su exilio por diferentes lugares de Europa y América. Valedor del nacionalismo humanista, el lehendakari Aguirre defendió una visión de Euskadi abierta al mundo, en relación con otras realidades de Europa. Una visión cosmopolita y abierta que ofrece planteamientos que siguen estando vigentes en el siglo XXI.
José Antonio Agirre Lekube supo tejer a su alrededor complicidades políticas entre diferentes. Entre diferentes, con todos, a excepción de los del partido que hoy, curiosamente, forma junto al PSE el "gobierno del cambio", el Partido Popular. Y en un gobierno de "concentración" que, a diferencia del actual, representaba a la mayoría social y política del país. Lo hizo cimentando su labor política sobre un pilar: la convivencia se consigue con respeto a las ideas de todos. Las soluciones se buscan mediante el diálogo y el acuerdo, con actitudes flexibles y tolerantes, sin negar a los demás sus ideas, sino asumiendo que tienen una parte de la razón. Y por encima de todo ello, siempre situó el valor de la democracia, porque el lehendakari Aguirre siempre tuvo claro que nada se puede construir socavando los valores de la libertad y de los derechos humanos de todas las personas.
Para sus enemigos, el lehendakari tuvo dos pecados: ser demócrata y ser nacionalista. Defendió los derechos políticos y la libertad de Euskadi, teniendo a la persona como centro de su acción política, uniendo en una única lucha los derechos de la ciudadanía y los derechos nacionales de Euskadi. Sobre esa conjunción se construye el núcleo del pensamiento de José Antonio Aguirre Lekube y también ahí descansa aquello que Aguirre una vez definió como "el milagro vasco": el pueblo vasco pide que le dejen ser pueblo vasco, y en la medida en que se garantiza su personalidad, no tiene problemas para hacer acuerdos con otros pueblos y trabajar en proyectos comunes.
Como en tiempos de Aguirre, Euskadi es una nación de Europa. Entonces como ahora, los hombres y mujeres que aquí vivimos tenemos el derecho a decidir en paz, libertad y democracia nuestro futuro, el derecho a construir este país
La luz de Aguirre, el ejemplo del lehendakari nos alumbra. El hombre y el líder que defendió la personalidad y los derechos políticos de Euskadi, sobre la base de la persona, defendiendo al pueblo y a la nación vasca, con la libertad y la democracia como bandera, sigue vivo en nuestra memoria y es un hito abierto al futuro. Continuar el camino por él iniciado es el mejor homenaje que podemos hacer a José Antonio Aguirre Lekube, señal clara de que este país no olvida y no olvidará al lehendakari Aguirre.
Agur eta ohore Agirre lehendakariari, Egun Handira arte!
viernes, 5 de marzo de 2010
www.lehendakariagirre.eu

CASTELLANO
www.lehendakariagirre.eu orriak informazio oparo eta zabala ipintzen du, Jose Antonio Agirre lehendakariaren ibilbidea, jaio zenetik eta heriotzara arte, ezagutu nahi duenaren eskueran; informazio hori testu-dokumentu eta ikus-entzunezko (argazkiak, filmak eta soinu-grabazioak) askotan dago bilduta. Milatik gora dokumentu on-line, Lehendakariaren jendaurreko solasaldi eta hitzaldiak, kazeta-artikuluak, adierazpenak, mintzaldiak, egunkariak, liburuak, hitzaurreak, mezuak eta abar dituztelarik, eta horiei guztiei erantsi behar zaizkie Europako eta Amerikako argitalpenetako ehunka prentsa-ebakin, zeintzuek Jose Antonio Agirreren irudia eta jarduerak erakusten dizkiguten, munduan zehar egin zituen bidaietan.
HAUTESKUNDEAK 1.977 ......
