jueves, 17 de junio de 2010

Conferencia de Markel Olano:Nuevas perspectivas para la Paz en Euskadi. La contribución internacional

MARKEL OLANO: “LA CONSTRUCCIÓN DE UN ESCENARIO DE CONVIVENCIA DE PAZ Y DE NORMALIZACIÓN POLÍTICA DEFINITIVA PARA EUSKADI REQUIERE DE UNA INTENSA LABOR DE DIÁLOGO Y ENTENDIMIENTO”


Estimados amigos y amigas, bienvenidos a este interesante seminario que hemos organizado desde la Diputación Foral de Gipuzkoa, y permitidme que le dé comienzo con unas palabras dirigidas sobre todo a nuestros invitados. Ellos representan a las personas e instituciones internacionales que están contribuyendo desinteresadamente a que podamos vivir un proceso de paz en Euskadi. Están poniendo en juego su prestigio y su nombre colaborando en nuestro objetivo de conseguir la paz, y por ello quería mostrarles mi más sincero agradecimiento.

La participación activa de la ciudadanía es una de las bases de la nueva cultura política que estamos impulsando desde la Diputación Foral estos tres últimos años. Creemos en la necesidad de implicar y fomentar la participación ciudadana para lograr un mayor acercamiento entre el estamento político y la sociedad civil. Si la ciudadanía de Gipuzkoa se convierte en un mero consumidor pasivo de titulares generados a diestro y siniestro, sin sentirse participe de los objetivos planteados, flaco favor estamos haciendo al futuro de nuestro territorio.

Creemos en una ciudadanía activa, que toma parte, que se interesa por los temas que le incumben. Y creemos que, en buena medida, nuestro papel debe ser facilitar las herramientas, la información y el debate, para que esa ciudadanía activa pueda desenvolverse. Esta es la filosofía política, éste es el espíritu que ha impulsado a la Diputación Foral de Gipuzkoa a organizar este encuentro que hoy nos reúne aquí, con estos destacados invitados a los que, antes de nada agradezco muy sinceramente su colaboración.

La construcción de un escenario de convivencia de paz y de normalización política definitiva para Euskadi requiere de una intensa labor de diálogo y entendimiento. Exige un trabajo desarrollado en tres ámbitos: en el ámbito de los partidos políticos, en el ámbito institucional y, también, en el ámbito de la sociedad vasca. No son ámbitos excluyentes sino necesariamente complementarios. La realidad y la esperanza abierta requieren un trabajo de todas las personas de este país. Este trabajo vendrá a fortalecer el objetivo común y establecerá las bases para un futuro de convivencia para la ciudadanía vasca.

La sociedad vasca ha sido siempre una sociedad que ha participado activamente en la vida comunitaria del país; no ha sido una sociedad que ha delegado toda su responsabilidad cívica y política exclusivamente en los actores políticos e institucionales. Esta realidad constituye una base democrática fundamental para abordar el futuro de este país.

La sociedad vasca es, por ello, consciente de la función que quiere desempeñar; es una sociedad viva y activa que tiene derecho y quiere participar en el proceso de paz y de normalización política; más allá de la insustituible labor de partidos e instituciones, la sociedad vasca está demandando participar activamente en el proceso de pacificación y normalización política. Desde el principio hasta el fin.

La participación de la sociedad fortalece el valor democrático de los procesos abiertos, constituye un elemento de innovación y profundización democrática y una oportunidad de mejora en la reflexión y el debate para la articulación de un sistema de convivencia. Cuanta más sólida sea la base democrática mayor será la consolidación de los procesos de pacificación y de normalización política en Euskadi.

La política no puede renunciar al diálogo cómo instrumento para avanzar en la generación de determinadas condiciones políticas que permitan la renuncia efectiva de ETA al uso de la violencia y alcanzar la paz.



No podemos resignarnos. En mi opinión, necesitamos abordar la solución al conflicto vasco desde una perspectiva diferente.

ETA causa un inmenso dolor a muchas personas, familias y al conjunto de la sociedad. ETA atenta contra la democracia, atenta contra el desarrollo social, económico y político de nuestro país.

Pero me gustaría destacar que ETA se ha convertido en un obstáculo insalvable para la continuidad política de la Izquierda Abertzale. No hago esta afirmación pensando en lo que supone una injusta ilegalización política para la propia Izquierda Abertzale; hago está afirmación porque en la Europa del siglo XXI la defensa de los proyectos políticos va asociado al uso exclusivo de las vías políticas.

En los últimos tiempos se ha producido un cambio cualitativo en la Izquierda Abertzale. Estoy absolutamente convencido de que prácticamente la totalidad de la sociedad vasca quiere y necesita que la Izquierda Abertzale realice una apuesta por vías exclusivamente políticas. Por eso, creo que es necesario respetar y valorar positivamente cualquier iniciativa que vaya en esta dirección.

Entorpecer iniciativas de estas características constituye un error político de primer orden. Hay una exigencia generalizada para que ETA acepte un alto el fuego supervisado. Esta demanda debería ser atendida por ETA. Lo está reclamando toda la sociedad y lo está reclamando, y esto es muy importante, la propia Izquierda Abertzale. Sin embargo, es la propia sociedad la que, aun reconociendo la importancia y novedad de los pasos dados hasta ahora, demanda a la Izquierda Abertzale mayor concreción y claridad en su planteamientos.

La paz y la normalidad democrática, desde el punto de vista de la incorporación de la Izquierda Abertzale tradicional, son una condición imprescindible para la convivencia democrática de este país y también para abordar una estrategia de país sólida para que el pueblo vasco pueda avanzar en el desarrollo de su identidad colectiva y pueda lograr la necesaria institucionalización, basada en la libre voluntad de su ciudadanía. La paz es una cuestión urgente desde todos los puntos de vista.

Vivimos tiempos que marcarán la historia de nuestro pueblo. Se está librando una gran batalla democrática entre los que intentan afrontar la solución al conflicto vasco negando el diálogo y lo que proponemos abrir nuevos caminos. El resultado de este debate determinará nuestro futuro para las próximas décadas.

Hay dos condiciones imprescindibles para que el País Vasco avance. La primera, la paz; el desarrollo de la vida pública solo se puede llevar a cabo mediante vías democráticas. Por tanto, es imprescindible ahondar en nuestra cultura política en el sentido más amplio. Por otra parte, el País Vasco tiene el derecho a decidir su futuro y a poner en práctica dicho derecho. El derecho a decidir no es sólo la declaración estética de un pueblo; hay que realizar un esfuerzo común para llevarlo a cabo mediante una estrategia democrática. En mi opinión, es fundamental la colaboración de los ciudadanos que estamos de acuerdo con estas dos condiciones.

El pueblo vasco ha expresado muy claramente y en repetidas ocasiones su rechazo a la violencia y el apoyo a un proceso de paz basado en el diálogo y el respeto a los derechos humanos. Ha llegado el momento de que lo hagamos posible.

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